Quienes han trabajado en la industria o en grandes empresas conocen bien el entrenamiento de seguridad contra incendios. Allí, el instructor siempre dibuja el “triángulo del fuego”. La lógica es simple: el fuego necesita de tres elementos para existir: oxígeno, calor y combustible. Si retiras tan solo uno de ellos, por pequeño que sea, el fuego se extingue de inmediato.
Al observar la creación, descubrimos que el Reino de Dios opera bajo condiciones similares al fuego. Para que el Reino se manifieste con poder en tu hogar, en tu trabajo o en tu ciudad, existen tres elementos que no pueden faltar. Si descuidas uno, el Reino se «apaga» en ese lugar. Estos elementos son: el Amor, la Libertad y la Responsabilidad.
El Amor: El aire que permite respirar
Así como una llama se asfixia sin oxígeno, el Reino no puede arder sin Amor.
En el mundo la regla es el control. Es la ley del dominio del hombre sobre el hombre, donde uno pisa al otro para subir.
En el Reino, el Amor es el «oxígeno» que le da espacio al prójimo para reconciliarse y transformarse. Sin amor, el Reino se vuelve una religión fría y pesada que asfixia el alma de las personas.
Si intentas ayudar a alguien pero lo haces con orgullo o sin afecto natural, estás «tapando el oxígeno». Sin amor, el fuego de Dios simplemente no enciende.
1 Corintios 13:1-3 «…y no tengo amor, de nada me sirve».
La Libertad: El calor que activa el cambio
El fuego necesita una temperatura mínima para arrancar; si la leña está congelada, nunca prenderá.
En el mundo, el calor de la gente es el miedo, el egoísmo o la presión de saber que «el jefe está mirando». Vivir así es vivir en el «hielo».
En el Reino, Dios trabaja con el «calor» de la Libertad. Él no te fuerza a obedecer; Él te libera para que elijas lo justo por voluntad propia.
El Reino aparece cuando haces lo correcto porque eres libre, no porque te sientas amenazado por un látigo. La obediencia sin libertad no es Reino, es esclavitud. Ese calor de la libertad es lo que hace que el cambio en tu vida sea verdadero y duradero.
2 Corintios 3:17 «… y dónde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad».
La Responsabilidad: La leña que sostiene la llama
Puedes tener aire y calor, pero si no hay madera, el fuego dura apenas un segundo. La leña es la sustancia, lo que se puede tocar.
En el mundo se busca el camino fácil, la «viveza» a costa de los demás y que otros carguen con lo que a nosotros nos toca.
En el Reino, la leña es tu Responsabilidad. Son tus acciones concretas: ser un regente justo, un trabajador impecable, un padre más que presente, un esposo leal y alguien honesto con el dinero ajeno.
Tu responsabilidad es lo que alimenta el fuego para que no se apague cuando vienen tiempos difíciles. Un creyente que no es responsable es como un fuego de paja: mucho ruido y mucha chispa, pero nada de brasa que dé calor.
Mateo 7:21: «… sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.»
El fuego del Reino solo es útil cuando el triángulo está completo. Debemos ser vigilantes para que ninguna de estos tres elementos se debilite:
Si tienes Amor y Libertad, pero te falta Responsabilidad: Tu fuego es solo humo. Tienes buenas intenciones, pero no construyes nada real.
Si tienes Responsabilidad y Amor, pero te falta Libertad: Eres un esclavo. Haces las cosas por obligación y terminarás agotado y resentido.
Si tienes Libertad y Responsabilidad, pero te falta Amor: Te vuelves una persona dura, un juez que señala a los demás y termina apagando la esperanza ajena.
¿Cómo encender el Reino hoy mismo?
Todo comienza con la Chispa de la Revelación. Es ese instante donde Dios te abre los ojos y comprendes que el Reino no es algo que vendrá en el futuro, sino una realidad que puedes activar hoy.
Si en este momento decides poner amor (Dios te lo provee) en tu trato, libertad (El Espíritu de fortalece) en tus decisiones y responsabilidad (tu voluntad rendida a Cristo) en tus manos, el Reino de Dios empezará a quemar la oscuridad de tu presente y del que te rodea.
¡Mantén el triángulo completo y verás cómo tu mundo empieza a transformarse!…
Bendiciones a todos…
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