La iglesia protestante en su mayoría está condicionada y no es por falta de fe; es una limitación de la visión que le ha sido impuesta maliciosamente desde las élites que quieren seguir gobernando al mundo.
Cuando una iglesia se sumerge en el lente dispensacionalista, deja de ser un cuerpo operativo para convertirse en un espectador de señales fuera de contexto.
¿ Vives esperando que algo suceda en el futuro para poder operar hoy?
¿Te parece que eso tiene sentido?
¡Por supuesto que no!
Si eres de los que crees que «no estamos viviendo en el mejor tiempo, y que lo mejor de Dios está por venir”, entonces tendrás como seguir justificando tu falta de frutos, tu falta de autoridad y tu falta de compromiso con el diseño original.
El condicionamiento te ha hecho creer que eres un «protagonista pasivo» en la historia, esperando que el reloj marque una hora específica, mientras el Autor de la Vida te llamó a ser su ejecutor legal desde que Él exclamó: “CONSUMADO ES”.
El dispensacionalismo funciona como un filtro que fragmenta la unidad de Dios. Te enseña a ver a Dios por partes, cuando Su propósito es uno solo.
La doctrina dispensacional ha sido la trampa caza religiosos más exitosa de la historia reciente.
Muchos viven bajo la idea que la iglesia es un «mientras tanto viene Cristo». Ese lente erróneo te hace ver la gracia como una sala de espera y no como una plataforma de gobierno.
Al enfocarte tanto en las «edades» o «etapas» de las satánicas dispensaciones, pierdes de vista tu identidad presente. Te condicionan a estudiar como serán los eventos futuros mientras descuidas tu asignación de gobernar hoy. Si tu doctrina te quita la responsabilidad de transformar tu entorno ahora, no es revelación, es un sedante bien orquestado. Es la verdadera conspiración de un mundo que con mentiras y engaños te quiere desenfocado, esperando y dominado.
Para salir de este condicionamiento, es necesario pasar de esperar el reino milenial a operar como real sacerdocio en el reino milenial activado desde que Cristo ascendió al trono en el siglo primero.
Deja de pedir lo que ya te fue entregado. Si tienes las arras del Espíritu, no las tienes como un adorno de esperanza, sino como una garantía de ejercicio legal. Salir del condicionamiento implica entender que el Reino no «vendrá» después; el Reino es y opera a través de los que han salido de la pasividad.
El lente dispensacionalista suele alimentar el deseo de “irse al cielo”. Pero Dios no te dio identidad para que busques una salida de emergencia, sino para que establezcas Su diseño en la tierra. Si tu doctrina te hace mirar solo al cielo buscando nubes, te has olvidado de que tus pies están en la tierra para establecer Su justicia.
Dios no cambió de opinión entre una época y otra. Su propósito siempre ha sido la manifestación de Su gloria a través de Sus hijos “EN LA TIERRA”. Rompe el lente de las «divisiones temporales» y abraza la plenitud del tiempo. Lo mejor de Dios no está por venir, lo mejor de Dios ya vino y está con nosotros todos los días hasta el fin del mundo. Eres parte de una línea ininterrumpida de gobierno que no se detiene por interpretaciones humanas fuera de contexto.
El condicionamiento termina cuando decides que tu vida no será gobernada por un sistema de interpretación, ni por gobiernos de hombres, sino por honrar tu diseño en la creación desde tu identidad, atributos y funciones.
¿Estás operando hoy según tu diseño eterno, o estás sentado esperando que la señales de los tiempos te den permiso para ser quien ya eres en Cristo?
No permitas que una doctrina te robe la urgencia de tu asignación. El propósito no espera por dispensaciones; el propósito demanda hijos que caminan en la verdad presente.
Bendiciones a todos…
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