Del Concreto a la Encarnación

Nuestra función no es “ir a un evento”, es ser el evento. ..

     La vieja religión nos enseñó a reverenciar edificios, a invertir fortunas en ladrillos y a llamar «casa de Dios» a un lugar con aire acondicionado y luces de neón. Pero el Reino ha despertado en nosotros una verdad ancestral: Dios ha mudado Su dirección. Ya no buscamos la presencia en un altar de madera o cemento; ahora entendemos que el Espíritu ha decidido habitar en el diseño biológico del hombre. El templo de carne es el único que respira, el único que ama y el único que manifiesta al Padre en la calle, en el mercado y en la casa. Al renunciar al templo de concreto, dejamos de ser «asistentes» para convertirnos en la Presencia misma caminando sobre la tierra.

 

La Ruptura del Sistema de Mediadores

Hemos detectado la sutil usurpación que ha ocurrido en el púlpito. Durante décadas, muchos hombres se erigen silenciosamente y otras veces no tanto, como el portero de la gracia, el «hombre de Dios» que debe poner sus manos sobre ti para que algo suceda. Eso no es servicio, es usurpación. La distorsión de la imposición de manos termina en mercadeo religioso.

No hay «unciones especiales» que se compran o se transmiten por jerarquía. El velo se rasgó de arriba abajo para que cada hijo tenga acceso directo al Padre. El real sacerdocio se levanta hoy para recordarle al sistema: «Cristo es mi único mediador, y en Su sacrificio estoy completo. No necesito un hombre que me valide, porque el Testigo fiel ya habita en mí».

La vieja religión convirtió la fe en una máquina de lotería: si siembras, recibes; si oras, Dios te da «la bendición». Es una mentalidad de mendigo que ignora la herencia. Los nuevos cristianos han comprendido que nuestra bendición es Cristo, y fuera de Él no hay nada que nos falte. Ya estamos bendecidos con toda bendición espiritual en los lugares celestiales.

Por lo tanto, el real sacerdocio no se reúne para pedir, sino para manifestarse. No buscamos que Dios «derrame algo» sobre la tierra; entendemos que Dios nos ha plantado a nosotros como Su bendición sobre la tierra. Somos la respuesta de Dios a la crisis de este mundo. No buscamos el favor de Dios, caminamos en el favor de Dios.

 

El Silencio que Gobierna: La Profundidad sobre el Espectáculo

Debemos profundizar en esto: el ruido del show neopentecostal es el mecanismo de defensa de un sistema que le teme al silencio, porque en el silencio no hay manipulación posible. El despertar al Reino nos lleva a una espiritualidad real que no necesita de una banda con instrumentos de última generación para «sentir a Dios».

Esta profundidad es el gobierno del espíritu sobre el alma emocional. Mientras la vieja religión necesita estados de trance, gritos y sugestión colectiva para sostener su estructura, el cristiano del Reino encuentra su fortaleza en la comunión constante. Es una espiritualidad que no se agota cuando se apagan las luces del escenario, porque no depende del estímulo externo, sino de la fuente interna que salta para vida eterna. Es el peso de la Gloria desplazando al humo de las tarimas.

 

El Camino de la Encarnación

Encender esta mecha no se logra fundando otra denominación, sino viviendo de una manera que haga que la religión parezca obsoleta. El movimiento comienza cuando decides que tu vida diaria es el servicio sagrado, el sacrificio vivo. La mecha se enciende en la sobremesa, en las conversaciones honestas donde nos atrevemos a confesar que «el rey está desnudo» y que el sistema religioso ya no puede saciar el hambre de eternidad.

No estamos llamando a la gente a unirse a una nueva iglesia, sino a abandonar el redil del miedo, de los reinos personales, para caminar en la libertad del Espíritu. La acción no es «ir a un evento», es ser el evento. Es cuando te encuentras con otros que han dejado de buscar a Dios entre los muertos para celebrarlo entre los vivos.

El real sacerdocio está llamado a dar testimonio de la plenitud: caminamos con la frente en alto, sin la culpa del legalismo, sin la ansiedad del diezmo por obligación, movidos únicamente por el amor que ha sido derramado en nuestros corazones. Estamos encendiendo una llama que no se apaga con teología de manual, sino con la vida misma de Cristo fluyendo a través de hombres y mujeres que finalmente han entendido que el Reino no es un destino, es la realidad que llevamos dentro.

Eres bendición…

 

 

 

 

Lorem ipsum dolor sit amet, consectetur adipiscing elit. Ut elit tellus, luctus nec ullamcorper mattis, pulvinar dapibus leo.

Enseñanzas Recientes

También puede leer algunas de nuestras otras enseñanzas.

Contacto